Esta pregunta que nos hacemos los empresarios cuando queremos renovar los teléfonos de nuestros trabajadores, hasta ahora ha sido muy fácil de responder, el que me regale la compañía de teléfonos por cambiarme de compañía y tener una permanencia. Pero y si ya no me regalan ningún teléfono como ahora. Al final acabo pagando por el teléfono que me imponen por el precio que estoy dispuesto a pagar sin prestar atención a mis necesidades.
Fuera del debate de marca o modelo, se trata de pensar en un uso racional del teléfono y hacernos esta pregunta, para que lo voy a usar. Solo por poner un ejemplo, en una empresa donde están en contacto con el agua habitualmente, no es más imprescindible que el teléfono se pueda mojar a que sea un modelo de última generación que tenga un precio similar.
De nada sirve un terminal que no es útil. Este a corto o a medio plazo nos acaba provocando la pérdida de productividad y un aumento de costes. Frases como estas; no te escucho bien desde que se ha mojado y tengo que comprar un nuevo teléfono o me cambio de compañía para que me regalen un teléfono nuevo, son claros ejemplos de pérdida económica y que cualquier empresa debe conocer y estar bien asesorada.